Una de las preguntas más habituales de los lectores de Balada del Pacífico Sur es dónde están las Islas. En realidad, lo que muchos desean preguntar y no acaban de atreverse es si existen realmente.

Responder a esto último siempre me produce una cierta tristeza, porque sería bonito visitar las playas de Kuan, o la laguna negra en el interior del viejo volcán Rakukura. Pero tengo que confesar que no, no existen las Islas. Al menos tal y como se describen en la novela. Algunos pocos detalles son reales, retazos de un viaje al Pacífico realizado hace más de veinte años; otros son reconstrucciones sobre fotografías, documentales y películas; y otros cuantos han sido fruto de mi imaginación.

Tal vez, la respuesta cierta sería “existen, pero no allí”. La casa de los señores Paitai, por ejemplo, no es del todo una invención: cuelga sobre un acantilado en la punta de una rada; y desde ella se ve la luna llena, sacando reflejos de plata en el mar; y uno desearía que el tiempo se detuviese para que no se hundiese en el horizonte, que la noche no acabara nunca para seguir envuelto en un silencio plácido y en olores de jazmines y buganvillas… Sí, sí existe un lugar así, y no está demasiado lejos.

¿Y cómo explicar dónde están, si no existen?  Bueno, tomad el mapa y fijaros en ese laberinto de archipiélagos que se extienden entre el Ecuador y el Trópico de Capricornio. Alguna pista ya tenéis: en las antiguas cartas del Almirantazgo figuraban como Territorio Libre al Este de Kiribati. Pero no os dejéis engañar: aunque hoy la república de Kiribati se ha expandido hacia el Este, incorporando las Islas Fénix y las Christmas, ha perdido el archipiélago de las Elice, un poco más al sur, hoy conocidas como Tuvalu. Así que, si buscáis en un mapa moderno, al este de Kiribati sólo encontraréis las Islas Marquesas y, un poco más al sur, la Polinesia Francesa. En cambio, al este de Tuvalu, al noreste de Samoa y al oeste de las Cook, en ese pequeño vacío de color azul, aunque no figuren sus nombres, hallaréis las Islas y a sus vecinos de Kindi y Farii.

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